Sabéis que cuando alguien hace las cosas bien, lo digo, que no me quejo por gusto

Pues esta vez me voy a cagar en todos los muertos del Corte Inglés. Ya no me gustaba ir a comprar allí porque los dependientes tienen un humor que parece que hayan desayunado cactus, pero era el único sitio en que vendían la versión de coleccionista del Retorno del Rey por internet. Cansado de patearme Barcelona buscando el dichoso deuvedé, decidí pedirlo por internet, porque cuando llegaran nuevos stocks me los entregarían directamente.

Y todavía maldigo ese día

El 14 de diciembre del 2004 pido la versión de coleccionista del Retorno del Rey. Me dicen que me enviarán el pedido en 10 días. Vale. El 22 de diciembre me envían un correo (que Evolution me clasificó como SPAM porque el código fuente es una puta basura) diciendo que se va a retrasar. Llamo por teléfono y me dicen que tranquilo, que se retrasa pero en cuanto lleguen stocks me lo envían

El día 26 me envían otro correo diciendo que el DVD me llegará a finales de enero. El 15 de Enero llamo a ver qué coño pasa. Me dicen que por problemas con mi VISA no me habían podido cargar el dinero y me habían llamado por teléfono para avisarme. Esas llamadas las hacían desde un número oculto, y tengo por norma no descolgar el teléfono, porque la mayoría de SPAM telefónico lo hacen por esos métodos.

Les digo que me lo vuelvan a enviar, pero contra reembolso, ya no me fio de que me pasen ningún recibo por el banco. Hoy mismo recibo otro correo diciendo que se han quedado sin stocks y me han cancelado el pedido

Pero que grandísimos hijos de puta. A fechas de hoy se ha agotado en todos los sitios, y me va a ser imposible conseguir la edición de coleccionista. Me han tenido dos meses esperando, ¡para finalmente darme largas! Y encima me avisan con un puto mail, ni siquiera tienen la decencia de llamarme. Claro, así sólo les puedo poner a parir virtualmente y no en persona.

Igual que sé hacer publicidad positiva, también sé hacer publicidad negativa. Ojalá le entren cagarrinas al responsable de ventas del Corte Inglés