Estamos en tiempos difíciles para la libertad de expresión y, sin entrar en paranoias ni teorías de la conspiración —no es necesario, ya se ha legislado al respecto— no cabe duda de que Internet está controlado y vigilado. Los ISPs guardan las conexiones y e-mails, que ya os expliqué cómo cifrar en este artículo. Pero vamos a lo que vamos. Cada uno puede tener sus motivos para navegar de forma anónima, y espero que sean en pro de la privacidad y no para distribuir pornografía infantil. Es decir, que si eres un pederasta follaniños, lárgate de aquí.

Para navegar de forma anónima tenemos que ocultar todos nuestros rastros a priori; no sirve de nada borrar las cookies después de haber visitado las páginas, porque esas páginas ya se han quedado con la información. Firefox permite borrar toda la información guardada (caché, cookies, contraseñas) a posteriori o cifrarla, y además de forma muy sencilla, por lo que no entraré en ello.

Todos deberíais estar usando firefox, en caso contrario no podréis navegar anónimamente siguiendo esta guía. La información que necesitamos ocultar y las extensiones que usaremos para ello es la siguiente:

  • La dirección IP. Esto es muy importante, porque es el dato que nos identifica en internet. Para ocultarlo navegaremos por una red anónima llamada TOR, gracias al proxy privoxy y a la extensión TOR button. Una vez tengamos hecho toda la instalación, que no es demasiado sencilla, podremos ocultar nuestra IP apretando un botón del navegador. Por cierto, es una lástima que TOR esté llena de pederastas que se ocultan para difundir fotografías de niños; ojalá se mueran todos ahora mismo. Y tened en cuenta que, para mucha gente, navegar por una red anónima ya os convierte en sospechosos de algo.
  • El identificador del navegador, o user-agent. De nada sirve cambiar la IP si el servidor detecta que se acaban de conectar dos personas con IP diferente pero el navegador idéntico, un problema más agudo si usamos “navegadores específicos” como “Firefox 2.0.0.2 en Ubuntu 7.04″. Usaremos User Agent Switcher que, nuevamente, mediante un botón nos permitirá cambiar la identificación del navegador por algo más común como “Internet Explorer 7.0 en Windows XP SP2″. En esta dirección tenemos una gran lista para añadirla a la extensión.
  • La información de nuestra máquina. Esto es algo MUY importante y que a la mayoría de manuales de navegación anónima se les pasa por alto. Del mismo modo que un “Firefox en Ubuntu” puede delatarnos, también puede hacerlo una resolución de pantalla panorámica o poco convencional, un sistema operativo diferente del que anuncia el navegador o la fecha del sistema. Para ello usaremos QuickJava, que permite desactivar Javascript con un solo clic. Javascript es quien “chiva” estos detalles al servidor; sin él estamos más seguros.
  • Las cookies. Una cookie es una pieza de información que nos identifica, por ejemplo, en el correo o en un foro. Es la que guarda nuestro nombre de usuario. Y nada es más grave que ocultar la IP y el sistema pero que el servidor sepa “ah, pero ¡si eres topopardo! bienvenido, hombre…”. Hay que desactivarlas. CookieSafe permite desactivar las cookies, de nuevo, con un solo clic

Recordemos que esto puede no ser suficiente en un futuro y que, además, desactivando las cookies y javascript nos perdemos una buena parte de la experiencia de navegar por la web. Es conveniente usar estas extensiones sólo cuando sea estrictamente necesario y desactivarlas (de aquí la importancia del “con un solo clic”) cuando no las necesitemos. Además, TOR es una red bastante lenta y debido a los pederastas está baneada en muchos servidores, por lo que es posible que no os sirva para una web en concreto. También es posible que haya otras formas de detección por mucho que os protejáis, y que todas estas medidas no sean suficiente.

Este tipo de artículos suelen acabar con un “yo no me hago responsable del uso que hagáis de las herramientas, bla bla bla…”. Aparte de ser una perogrullada, es necesario entender por qué existen. Hay países en el mundo en los que se mata a personas por pensar diferente, se las encarcela, se las tortura, se las mira mal. Para “garantizar nuestra seguridad” nuestro gobierno nos vigila, ignorando que los verdaderos criminales son los únicos que están preparados para saltarse esta vigilancia, y los perjudicados somos la sociedad civil. Usar una herramienta de privacidad no te convierte en sospechoso ni en criminal.

En un mundo informatizado, lo fácil es controlar y censurar, y lo difícil es actuar y educar. De nada sirve chequear las armas antes de embarcar en un avión si hay alguien suficientemente loco y desesperado como para hacer volar una bomba en un mercado o incluso en el bar del mismo aeropuerto y matar a miles.

Nota importante: Este artículo trata sobre cómo navegar de forma anónima con TU ordenador y TU conexión a internet. Si quieres 100% de anonimidad lo mejor es que vayas a un cibercafé. No nos pasemos de listos.