En el twit de esta semana, Leo y compañía se quejaban de la implementación de la “Seguridad” en Windows Vista. Don ya había escrito un muy buen artículo (aunque algo exagerado, a mi parecer) titulado Why Microsoft must abandon Vista to save itself. Y es que, desde el punto de vista de un linuxero o un maquero —o incluso de un usuario de Windows XP—, Vista parece una broma de mal gusto, al estilo del Windows ME.

No voy a entrar en detalle porque he trabajado muy poco con Vista, pero me gustaría volver a un post que escribí y que tuvo bastante repercusión: Esto es lo que pasa cuando se fomenta la cultura del «Siguiente, Siguiente, Siguiente», un artículo con muy mala leche y bastante mal escrito en el que culpaba a todo el mundo porque un amigo me borró la música del ipod.

Sin embargo, las cosas han ido a peor. Partiendo de la base de que la gente no lee los mensajes antes de aceptarlos, la mala costumbre de Microsoft de avasallar al usuario con preguntas inútiles no hace sino agravar la situación. Bombardea con muchas ventanas a alguien que no lee, y se acostumbrará a aceptarlas sin más.

¿Cuál es el problema de Vista, entonces? Pues que han implementado un sistema de “seguridad” que hace exactamente lo contrario: pregunta al usuario repetidas veces si “de verdad quiere realizar dicha acción” y le obliga a apretar un botón. Dado que el 99% de las veces el usuario sí desea realizarla, se acostumbrará a aceptar el mensaje sin leerlo. Y aquí es donde la tenemos liada. Es cuestión de tiempo que alguien cree un virus malo malísimo; el usuario seguirá apretando “aceptar” sin leer, y se le infectará el ordenador. Está tan acostumbrado a aceptar sin leer que queda indefenso; le han educado para aceptar a ciegas pero esa misma educación le ha traicionado cuando era más importante.

Para los que estáis pensando «si el usuario es estúpido no hay nada que hacer» o «en linux, si ejecutas un script desconocido que lanza rm -rf / también la has cagado», no estoy criticando al “Windows.exe” sino a la forma de presentar la información al usuario. Se le ha permitido que acepte sin leer, que tome decisiones sin estar informado, y cuando llega la hora de la verdad el usuario está perdido. Si no diferenciamos entre fuentes de software confiables y fuentes peligrosas, ¿cómo va a hacerlo el usuario? Si le mostramos la misma ventana para instalar el firefox que para instalar un virus, ¿cómo va a diferenciarlo?

Bueno, pero, ¿cómo controlarlo? Pues, básicamente, mediante las fuentes de software (repositorios). Si os fijáis, cuando se instala un paquete desde los repositorios, al usuario se le pide la contraseña por una simple cuestión administrativa; no se le alerta de que su seguridad está en riesgo. En cambio, al instalar un paquete .deb bajado de internet, se le muestra una ventana recomendándole que no lo instale a menos que sepa lo que está haciendo. De este modo, el usuario novato tiene la posibilidad de usar un sistema 100% seguro, a costa de no hacer cosas que no entiende. En Windows, el usuario está obligado a Aceptar cosas que no entiende, ¿veis la diferencia?

De nuevo; no critico al alumno sino al profesor. Imagináos a un niño; cada vez que se sienta en la mesa a comer le preguntamos «¿te apetece comer esto?». El niño aprende que debe decir «sí» para comer, pero también hay que enseñarle que debe contestar «sí» sólo si le preguntan sus padres y no con los desconocidos. De lo contrario, llegará el día en que alguien le ofrecerá drogas, y el niño verá el patrón de comportamiento que se ha encontrado siempre: le preguntan, y él debe contestar «sí», sin razonar el porqué ni tener en cuenta otros factores. Está perdido.

Mientras que en otros ámbitos de la vida el individuo debe ser suficientemente maduro para tomar sus propias decisiones, en informática es diferente. Cuando alguien usa un ordenador no es consciente de que maneja sus datos personales, sus archivos, su cuenta bancaria, su ancho de banda, su responsabilidad civil si alguien le cuela un virus y descarga fotos de pederastas. La era de la información ha crecido tan rápidamente la amplísima mayoría de los usuarios son unos completos ignorantes (en el buen sentido) de la herramienta con la que trabajan.

Cuando alguien usa un martillo y se golpea el dedo, es culpa suya porque “es obvio” que un golpe de martillo duele. No se puede culpar a la empresa que los fabrica. Sin embargo, y especialmente con el software privativo, en informática nada es obvio. Para muchos de los que leéis esto, una ventana (sacada de Evolution) que dice «Error al efectuar operación. Falló RCPT TO : Acción solicitada no realizada: el buzón no está disponible» es absolutamente indescifrable y el usuario la aceptará sin más.

La gente que ahora tiene 40 años no ha sido educada para usar un ordenador y deben aprender por su cuenta, de forma autodidacta. Si de cada 100 ventanas, 99 les preguntan algo “en chino”, el usuario aprende que basta con Aceptar para quitarse de encima la molestia. La ventana número 100 restante… seguramente les joderá el sistema.

Quiero concluir reiterando que no es un post contra el programa “windows.exe” aunque al ser la primera GUI de uso masivo, el resto la han ido copiando y, con ella, sus fallos de diseño. Cada vez más en Mac, Gnome y KDE se esfuerzan por transmitir la información al usuario de forma más sencilla, y opcionalmente nos muestran el mensaje “técnico” en otra ventanita o mediante un desplegable que está oculto. Sin embargo, en Redmond deben pensar que, como la responsabilidad final recae en el usuario, el diseñador de ventanas puede disponer la información como le venga en gana. En caso de duda, mostramos aún otra ventana más, preguntando al usuario si está seguro, advirtiéndole de las consecuencias fatales en caso de equivocarse y aumentando su inseguridad con respecto al mundo informático. Total, va a ser su problema, que se joda.

Los ingenieros no sólo están para inventar, sino también para explicar al resto del mundo cómo funcionan sus inventos. Hemos introducido en todos los hogares un aparato sofisticadísimo que puede facilitar la vida a mucha gente o desgraciársela por completo si, por equivocación, “Aceptan” algo que no deberían.

PD: A los diseñadores de ventanas de Windows: Los botones «Aceptar» y «Cancelar» son de los años 80, a ver si empezamos a usar verbos con semántica: «Enviar» y «No enviar»; «Instalar» y «No instalar», etcétera.