Llevo unos cuantos días sin escribir y replanteándome muchas cosas. Sin embargo, siempre hay una chispa que te hace reflexionar; un “algo” que consigue parar tu mundo por un rato y te deja pensar libremente

Estoy en Valencia, en un congreso de bioinformática, alojado en un hotel de cien euros la noche donde te hacen pagar 6 euros al día si quieres internet; que no mencionaré porque no me apetece hacerle publicidad. Conectado con el módem GPRS del móvil, las páginas cargan lentas, muy lentas. Algunas ni llegan a cargar; dan timeout o se rompen porque hay un flash embedido. Vamos, que entre que hago clic en un enlace hasta que se carga una página, tengo bastante tiempo para pensar. Y, como considero que mi vida os importa un pimiento (o, al menos, os lo debería importar), me centraré solamente en el futuro de este blog.

A través de enlaces a algunos artículos relativamente buenos he conseguido duplicar las visitas que tenía y, lo que es más importante, los suscriptores. Todavía mejor, mucha gente ha difundido artículos míos en sus blogs, ya sea con copy/paste, enlazando, o ambos, o ninguno. Uno puede visitar un blog si le gusta, dejar comentarios si le gusta mucho, pero lo que de verdad demuestra el interés son los enlaces que recibes en blogs de los demás.

¿A dónde quiero llegar? Parece ser que los artículos que más gustan son los de opinión. Yo que llevaba un montón de años difundiendo el software libre, haciendo manuales, análisis de juegos, consejos y demás; y al final lo que le interesa a la gente es la opinión.

Claro, todo tiene sentido. Noticias hay muchas, pero opiniones hay pocas. Cada vez que Steve Jobs se tira un pedo, miles de blogs lo difunden, pero lo que es interesante de verdad es el motivo de ese pedo. ¿Habrá comido fabada? ¿Estaría pensando en Windows Vista?.

Con los podcasts pasa algo parecido, pero más exagerado. Para escuchar noticias tenemos la TV y la radio, y ningún locutor amateur puede compararse a un profesional; nunca. En cambio, las opiniones que suelen salir por los medios dejan bastante que desear: los que hablan siempre son periodistas especializados y no especialistas. Esta diferencia es muy importante, porque con todo el morro del mundo y ZASeando en toda la boca de muchos, voy a concluir que los periodistas que suelen opinar por la TV no tienen ni puta idea de lo que hablan.

Y aquí entra en juego Internet.

Hay unos pocos que, por hobby y pese a nuestras deficiencias comunicativas, nos dedicamos a opinar, ya sea con un blog, un podcast, o dejando comentarios en barrapunto. Aunque la red todavía no es un medio de masas, cada vez más gente quiere escuchar opiniones de verdad, fundadas, con conocimiento de causa. Por ejemplo: TWIT. El podcast más escuchado de tecnología no son los periodistas de la CNN diccionando perfectamente la última nota de prensa de Microsoft, sino cuatro freaks que saben un puñado de ordenadores aunque su vocabulario sea más limitado o les suene el móvil mientras graban el podcast.

Este blog antes iba sobre software libre, y ahora será de opinión. Opinión sobre software, internet, tecnología y todos estos temas tan interesantes y de los que es difícil estar al día sólo mirando la televisión o leyendo las PECEACTUAL de turno donde sólo hay notas de prensa automasturbatorias y entrevistas a jefes Dilbertianos que “fardan” de sus bases de datos virtualizadas porque son de color verde.

En EEUU hay unos bloggers buenísimos, pero buenos de verdad, cuyos blogs de tecnología dan miles de vueltas al blog ¿tecnológico? más visitado de España, y cuyas opiniones son pequeñas perlas que hay que leer con mimo. Después de pensarlo un tiempo, creo que he visto el camino a seguir. Si tenéis interés y entendéis el inglés, visitad los blogs de Dvorak, Croshaw o Reisinger, o escuchad TWIT una vez a la semana. Descubriréis un mundo nuevo, una blogosfera donde la gente opina cosas con sentido. Y, si no, siempre os quedará gastaros los euros leyendo la @RROBA

No es que los blogs en español sean una mierda, pero es que en EEUU hay columnistas tan buenos que nos dejan a la suela del betún. Imagináos a Pérez Reverte opinando sobre tecnología con artículos de diez mil palabras. Uf. Uuffff. Increíble.

Algún día de estos ya cambiaré el diseño para reflejar el paso del tiempo. Bienvenidos a la cuarta época de Punto y Aparte.