Se extrañaba Ramón Rey en un comentario de Dame la voz de que tuviéramos tan pocas descargas. Le respondí con un análisis un poco prematuro, pensando que teníamos un problema de visibilidad, pero sin aclarar nada.

Sin embargo, no tiene sentido discutir los problema de audiencia de DLV en el blog de DLV, por lo que traslado la pregunta a este blog. Es más, agradecería que alguno de los meneadores que corréis por aquí enviara este post al Menéame. Allí el público es mucho más amplio, y creo que se podrán sacar opiniones mucho más imparciales que las vuestras, ya que —con perdón— casi todos conocéis el podcasting desde que empecé en 2005.

El podcast de Punto y aparte era uno de los más escuchados en sus inicios, seguramente debido a que no había mucho donde escoger. Más tarde, Nacho y yo juntamos nuestros programas y creamos El Amuleto de Yendor, que pese a no tener periodicidad, ronda los 4.000 oyentes por episodio.

En una de las Beers&Podcasts surgió, medio en broma, la idea siguiente: la gente no escucha podcasts porque la temática de los programas actuales es demasiado friki. Si les damos un podcast generalista, poco a poco irán conociendo este nuevo canal de comunicación y, por similitud con los blogs, poco a poco les iremos enganchando.

Pero no fue así. Llevamos muchas semanas con DLV, y tras el parón veraniego pasamos de tener 800 oyentes a tener 300, y disminuyendo. ¿Tan mal lo estamos haciendo?

Ya no sé qué hacer, y por eso recurro a vosotros, los que escucháis podcasts y los que no los escucháis. Creo que no es descabellado dividir al público en cuatro grupos:

  1. Gente que no sabe lo que es un podcast y que, por tanto, no lo puede escuchar
  2. Gente que sabe lo que es un podcast pero no le gusta el formato audio, etcétera. No lo escuchan porque no les gusta, punto.
  3. Gente a la que les gusta el podcast, pero sólo los temas frikis, como Yendor.
  4. Gente a la que les gustaría que hubiera un podcast generalista, pero no les gusta DLV.

Creo que aquí hay un punto muy importante. Las cuatro opciones anteriores son perfectamente válidas, y requieren de un análisis más detallado.

Primero, el podcast es un desconocido. Me jugaría algo a que, si preguntara a la gente que pasa por la calle, quizá un 20% sabría lo que es un “blog”, y escasamente el 1% sabría lo que es un “podcast”. Pero el 1% de 300 millones de hispanohablantes son 3 millones de personas, lo que es una audiencia potencial increíblemente amplia.

A estos hay que restar toda la gente a la que simplemente no les gusta escuchar un programa de audio en diferido. No hay nada que hacer; sobre gustos no hay nada escrito. Además, es muy complicado retener la atención de alguien durante una hora, aun permitiendo las pausas al tratarse de un fichero mp3. Se entiende.

Llegamos ahora al punto clave, y os diré por qué. Teniendo en cuenta (1) y (2), nos damos cuenta de que ese reducto poblacional que conoce la existencia de los podcasts y, además, no le importa pasar una hora enganchado al mp3, suele ser gente friki. Friki en el buen sentido, no lo malinterpretéis. Eso explicaría por qué Yendor tiene 4000 oyentes, Punto y Aparte tenía 3000, Comunicando era el más escuchado, etc.

Claro, pensaréis, ¿por qué este tío no hace autocrítica? Es posible que DLV sea una mierda. Lo asumo. Hay dos posturas: tenemos fans acérrimos, como el gran Torcuato Limones o María, que nos dejan comentarios larguísimos agradeciendo nuestro esfuerzo. Estos comentarios valen su peso en oro y es lo que nos hacen continuar semana a semana. Pero, claro, el hecho de que la audiencia disminuya no deja de mosquearme. Significa que hay gente que escucha nuestro programa y a la semana siguiente decide no escucharlo, con el añadido de que la gente que hace esto es más numerosa que los oyentes nuevos.

Por eso necesito opiniones. Por una vez, este post no intenta hacer publicidad, ni siquiera quiero que escuchéis DLV. Como podcaster desde ya hace mucho tiempo tengo una visión demasiado sesgada sobre el mundillo, y seguramente no me dé cuenta de que a la gente le importa tres leches el formato y el contenido. Los acérrimos a la radio escuchan la radio, y el resto simplemente se descargan las opiniones de sus tertulianos favoritos si no pueden conseguirlas en directo.

¿Por qué el podcast no arranca después de tres años? Quizá sólo sea cuestión de tiempo. ¿Cuánto tardaron los blogs en arrancar? Ramón decía hace poco que han pasado el punto de singularidad y ya van de capa caída, quedando sólo los mejores (o aquellos cuyos autores son más cabezotas, según se mire)

Como comparación, en EEUU, donde sólo llevan un par de años más que aquí, ya tienen audiencias de cientos de miles de personas. Nuevamente, los más escuchados son los de tecnología, por lo que quizá fuera una mala idea montar un podcast de temática generalista.

En fin, tendremos paciencia. Es posible que haga falta un golpe de efecto para salir en los medios. ¿Hay algún experto en virales en la sala?